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ELICURA CHIHUAILAF Y RABINDRANATH TAGORE
Teresa
Sebastián
Poeta (Madrid)
Los versos de Elicura son un mundo vivo, y estará ahí
siempre para ir a beber de sus manantiales. -Nada especial, sólo
lírica de pajaritos-, se atrevió a decirme un escritor
pedante, en Santiago de Chile, hace ya largos años, -Nada-,
dije yo, -sólo agua fresca para la sed-.
Elicura siempre me ha recordado a Tagore en más de un aspecto.
Ambos poetas se han nutrido de la corriente de sus extraordinarias
culturas, eclipsadas por el correoso pensamiento occidental, vencedor
siempre en su expansión por el mundo. Ambos poetas, comprometidos
con los movimientos políticos de su pueblo, en la reclamación
de sus territorios originales, y derechos, se preocupan aún
más, si cabe, por la usurpación de los bienes culturales,
por la amenaza de extinción espiritual. Como el célebre
poeta de la India, Elicura no ha olvidado tampoco la necesidad
de dialogar con el Otro, con el que, como el mismo Tagore, se
declara fundido por los avatares de la colonización, ya
que todo lo que se toca, se mezcla y se contamina, y dos fluidos,
por antipáticos que se muestren, como el aceite y el agua,
siempre terminan por emulsionar en más de un punto.
(Continúa)
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EL CANTO DE LOS ANTEPASADOS
Patricia
Espinosa
Crítica literaria chilena (En "Literatura
y Libros"Diario "La Época", Santiago de
Chile, 1997)
A Elicura Chihuailaf le importa escribir de sus sueños
y espíritus, de la casa donde nació, situada en
una colina, de los robles partidos en invierno, del sol “con
dulzor a miel de ulmos” o del pan horneado por su abuela.
En De Sueños Azules y contrasueños entrega una poesía
en torno al Azul, el color de la flor mágica buscada por
el romántico Novalis, que evidencia la vinculación
entre naturaleza y hombre, por medio de una voz que ha alcanzado
la calma, pero que no oculta las marcas de resistencia y fuerza
identitaria.
En
este libro, cada poema aparece precedido por su versión en
mapuzugun. El idioma original permite a la voz lírica, siempre
en primera persona, enfatizar su pertenencia a la cultura mapuche.
Una voz que se dice y nos dice desde allá, para luego, en
una especie de segundo movimiento, por medio del idioma español,
aproximarse a “nuestro” espacio. Pero no es sencillamente
una traducción, porque la lengua ajena se convierte en propia
cuando la palabra se hace parte de los símbolos, mitos, rituales
y religiosidad mapuche. Elicura Chihuailaf demuestra en estos textos
que la diferencia intercultural puede atenuarse, o hasta en cierto
modo diluirse, por medio del lenguaje poético.
(Continúa)
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UN POETA DE SU TIERRA
“Lo que permanece, sin embargo,
lo instauran los poetas”.
. F. Holderlin
La poesía y el conocimiento de la cultura mapuche son un
fenómeno reciente.
Y esto no es algo de lo cual debamos extrañarnos, ya que
desde los últimos gritos de orgullo de los hermanos Carrera
y de O’Higgins, proclamándose herederos del heroico
espíritu araucano en los días de la Independencia,
no hemos hecho sino desconocer, desdeñar y hasta ocultar
nuestros vínculos raciales y culturales con el pueblo Mapuche.
Ahora sabemos que no se trata de un pueblo, como se creía,
que por carecer de monumentos, pinturas u otros testimonios más
perennes como los dejados por los aztecas o los incas no era digno
de consideración. Cada día vamos sabiendo más
de su compleja cosmogonía, de la rica tradición
espiritual y ética de una etnia que ocupa, nada menos,
que parte importante de nuestra propia sangre y nuestra tradición.
Jaime
Valdivieso
(Continúa)
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EL IDEALISMO
MÁGICO DE UN POETA MAPUCHE Y CHILENO
Ernesto
Sierra
En clara referencia a La Araucana, del español Alonso de
Ercilla, Andrés Bello llama la atención sobre el
hecho que Chile es el único de los pueblos modernos cuya
fundación ha sido inmortalizada por un poema épico.
Dejando a un lado por el momento el sintagma “pueblos modernos”
y otras sutilezas en los términos, el enunciado de Bello
no deja lugar a dudas, y abre una línea de pensamiento,
que nos permite afirmar que Chile es también el único
de nuestros países que cuenta hoy con otro texto fundacional
en las bases de su literatura y su cultura modernas.
En un hecho inusitado y sin precedentes, el poeta mapuche Elicura
Chihuailaf publicó en octubre de 1999 Recado confidencial
a los chilenos, un texto en prosa que revela la cosmogonía,
la visión histórica y actual, el sentir y el pensar
del pueblo mapuche, confinado en la geografía y el espíritu
del Chile moderno.
En 1995 Elicura había publicado el poemario De sueños
azules y contrasueños. Vistos en su conjunto, De sueños
azules… y Recado confidencial… pueden ser leídos
como un solo texto, en el cual se complementan las imágenes
del discurso poético y el narrativo.[1]
Si Ercilla, 500 años atrás, inmortalizaba con ojos
europeos la conquista —no la fundación— sangrienta
del territorio americano donde se asienta el Chile actual, si
dejaba testimonio de la guerra desigual entre españoles
y araucanos, en nuestros días, Chihuailaf le da voz a sus
antepasados, a Lautaro, Caupolicán, Crepino, Colocolo,
Tegualda, Glaura…, y a los contemporáneos, dejando
testimonio, con ojos nativos, sobre la visión mapuche y
sus acontecimientos. Chile cuenta así con dos pilares literarios
excepcionales que sustentan su cultura y su historia.
(Continúa)
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